Prueba Racing Formula Le Mans 2009 (LMP2)

Si hay un coche que los pilotos quieren conducir, después de un F1, es claramente una barqueta de LeMans. El año pasado tuvimos la oportunidad algunos Racing Gang de Hacer un día de test con un Formula LeMans (Un LMP2 en rendimiento). Os paso la prueba.

Es uno de los coche más rápidos del mundo, más por efectividad que por motor, lo que hace que su chasis y aerodinámica sean lo mejor disponible.

El chasis es un Oreca de LMP1, con un motor de origen Chevrolet de 7 litros y unos 500 cv de potencia (El mismo que usan los Mosler de E2P). El cambio es con levas en el volante y la cantidad de carga aerodinámica muy importante. Los tiempos por vuelta que debe hacer son como 10 segundos por vuelta más rápidos que los GT más punteros, lo que es ir muy rápido.

Manuel Cintrano, Kosta Kanaroglou, Oliver Campos y yo nos plantamos en Paul Ricard para “domar” a la bestia. Como no, yo fui el primero en subir al coche (No sé como lo hago para siempre ser el que pringa en estas cosas. (Como diría Hamilton; “soy un blanco fácil”).

Me explicaron los mandos del coche, que no resultaban ser muy diferentes a los de cualquier coche de carreras. De hecho el habitáculo resulta ser muy cómodo incluso para un tío grande como yo.

Al igual que el Mosler que conduzco habitualmente, el embrague se usa solo para arrancar, ya que a partir de entonces solo manejas el cambio con las levas de detrás del volante.

El coche es increíble. Nada más salir de los boxes llaman la atención varias cosas, la primera es el poco ruido que hace, ya que siendo un coche abierto y llevando el motor detrás, escuchas más el viento que el motor. No da sensación de ser tan rápido como es, ya que el empuje del motor es muy lineal. te tienes que guiar por las revoluciones del Dashboard para cambiar ya que no se escucha el motor.

Te da pistas de lo que acelera tan solo los datos que vas viendo en la pantalla. No paras en ningún momento de subir marchas y vas viendo como llegas a la curva de Mistral a 265 km/h sin parar de crecer la velocidad en ningún momento y siempre al mismo ritmo.

Las primeras vueltas frenas para hacer esa curva, luego cada vez menos, hasta que solo con soltar el gas puedes pasar la curva.

Oliver Campos fue el primero de nosotros en hacerla a fondo absolutamente… y el último, porque yo no logré mantener el gas al 100% y Kosta Kanaroglou no consiguió mantener el coche en la pista al 100%.

El comportamiento de un coche así es muy curioso, ya que se maneja como un fórmula en las curvas rápidas, conde sientes la aerodinámica trabajar, y como un GT en las curvas lentas, donde el coche se siente muy perezoso. Te das cuenta de que un LMP no está hecho para curvas lentas, donde el coche tiene mucho roll y le cuesta mucho girar. está claramente diseñado para la zona rápida con aerodinámica.

La única defensa en curvas lentas está en la cantidad de par del motor, que pasándote de gas puedes ayudar al coche a girar, haciendo la operación complicada, ya que con la batalla tan larga que tiene, resulta muy fácil perderlo, ya que el sobraviraje por motor viene muy de golpe y normalmente con subviraje previo.

El coche es pura efectividad, los tiempos salen con facilidad, aunque llegar a su límite requiere mucho trabajo de telemetría, entrenamiento y cojo…  digo coraje.

Una verdadera experiencia que deja claro que los coches más rápidos no son necesariamente más difíciles, ya que los tiempos por vuelta vienen dados por el diseño tan evolucionado.

Después de este test. Kosta y Oliver corrieron la carrera de Portimao con este coche, de la que os dejo este bonito vídeo.

Por Javier Morcillo